Ella casi siempre tenía miedo, su histrionismo le regalaba una imagen irreal, un imaginario de esos que solo se hacen en nuestra mente, pero que poco se acercan a nuestra verdadera realidad.
Ese día fue diferente, supo que después de mucho andar, estaba llegando a percibir esas palabras que dicen mucho más cuando son silenciadas.
Y eso es lo que hubo, un silencio, dos silencios, miles de silencios, pero a esta altura su refinada percepción hizo que volviera a creer...
4 comentarios:
Librarse al silencio...
uff...realidad o fantasía? casi imposible la distinción...
beso y
abrazo amiga!
Gracias a ud,
amiga de florcha :p
Pasaba por acá.. y me gustó mucho lo que escribis.
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